Artículo de opinión
04 jul 2025 . Actualizado a las 11:04 h.No, no soy 'amiguín' de Nacho Méndez, no saques conclusiones precipitadas. Ni siquiera tengo su móvil, ni le sigo en mis redes sociales personales. Su paso por el Real Sporting de Gijón tiene luces y sombras, como sucede con casi todas las personas en su trayectoria profesional, pero los claros vencen a los oscuros en su caso, y merece una mejor salida por parte de la afición sportinguista, o al menos, no tan negativa como la pitada recibida en su último partido en El Molinón - Enrique Castro 'Quini', ni para tener la necesidad de cerrar la zona de comentarios de sus redes sociales.
Los elogios en público y en privado de Miguel Ángel Ramírez, Rubén Albés, José Alberto López y Asier Garitano, entre otros, no llueven del cielo. Estos entrenadores siempre han destacado su capacidad para dar la cara en momentos complicados del equipo, así como sus pasos al frente para liderar, tanto cuando llegaban los malos resultados, como cuando tocaba ayudar a adaptarse a alguno de los nuevos hombres de la plantilla. Más allá de gustos personales, nadie juega todos los partidos sin merecerlo.
El gran punto de inflexión de su etapa en Gijón llegó cuando Abelardo Fernández, con mucha razón, le colocó entre sus descartes para abandonar el club. A partir de ahí vivió un salto de madurez que se vio acrecentado con su parón por la lesión de rodilla.
Atrás quedaban etapas negativas, como la polémica de su renovación en tiempos de Javi Rico, en los que el Sporting y su agente pudieron gestionar mejor la situación para evitar el culebrón que le llevó a estar semiapartado; además de otros como la crisis del Covid.
El canterano sportinguista fue el segundo mediocampista con más titularidades de la categoría, tercero en pases con éxito al área, cuarto en centros al área con éxito, cuarto en pases profundos, quinto en pases progresivos con éxito, quinto en duelos defensivos ganados, quinto en recuperaciones en campo rival, quinto en tiros a puerta y sexto en pases en el último tercio con éxito. Estas estadísticas no son fruto de la casualidad en una temporada de 42 jornadas.
Respecto a su decisión de probar fortuna en Malasia, más allá de haber recibido una 'oferta fuera de mercado' en el aspecto económico, y que seguramente habríamos aceptado cualquiera de nosotros, Nacho llevaba tiempo analizando la posibilidad de aprovechar las oportunidades que ofrece el fútbol para conocer otras culturas, tal como están haciendo otros canteranos de su generación, como por ejemplo, Manu García.
Un destino en el que tanto él como su familia, no vivieran la presión de estos años en tierras asturianas. Una situación que va en el sueldo, como se suele decir, y en el peaje de querer ser profeta en tu tierra, pero que también supone un gran desgaste cuando en 3 de los últimos 4 años se ha peleado por la salvación.