Abelardo destaca el trabajo de Fernández, la bajada de exigencia y sus arrepentimientos: «Fue terrible la última etapa en el Sporting»
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Entrevista en Youtube
13 nov 2025 . Actualizado a las 20:22 h.El ex futbolista y ex entrenador del Real Sporting de Gijón, Abelardo Fernández, 'Pitu', recordado entre otras cosas por lograr como técnico el último ascenso a Primera División del conjunto rojiblanco, participó en el podcast 'Historias de vestuario', junto a Jaime Felgueroso, futbolista del Lealtad, y Tito Leyva, del Marino de Luanco. Con ellos hizo un repaso completo de toda su trayectoria tanto de jugador como de entrenador, con varios capítulos dedicado al club de su vida, el Sporting.
Declaraciones de Abelardo en un fragmento de la entrevista:
«Como los niños de mi edad, empezamos jugando en la calle, allí en el barrio de Pumarín. Era un callejón sin asfaltar, con dos piedras para las porterías. Ahí trabajabas el choque, el control de balón.... Te hacías futbolista rápido. Ahí de vernos jugar en el patio del colegio, a mí y a Luis Enrique, que íbamos juntos al Elisburu, Brito, que era el entrenador del Xeitosa, nos dijo la posibilidad de hacer una prueba allí, me cogieron, empecé allí y ya en alevines pasé al Sporting. Del Sporting me echaron en infantiles, fui a La Braña un año, después los dos últimos años de juvenil al Estudiantes y luego vino el Sporting de nuevo a por mí al filial»
«Tenía mi sueño de ojalá ser futbolista, pero no lo piensas. Cuando me echaron del Sporting perdí un poco la ilusión. Luego en La Braña y Estudiantes me lo pasé genial, te lo tomabas de otra forma. Me gustaba entrenar y jugar, pero no pensaba que iba a ser futbolista. Me llevé un disgusto muy grande cuando me echan. De hecho, hay una anécdota, y es que cuando me quisieron de vuelta yo no quería volver, tenía un rencor ahí guardado (risas). Me quería el Caudal y me acuerdo que me tenía que sacar el carnet de conducir y la carretera hasta allí era muy compleja y mi madre no quería por coger el coche. Por eso volví al Sporting. Fue una pasada porque jugué un año y ya di el salto al primer equipo»
«En aquella época todos teníamos de referente a Quini. Daba igual que jugases de central. Tuve la suerte de ver aquel Sporting y para todos Quini era el ídolo. Consiguió muchos Pichichi, uno de ellos bajando, que es increíble. Ver aquel equipo en El Molinón daba gusto»
«Gijón en mi época era muchísimo más exigente que ahora. Siempre cuento una anécdota de un viaje a Valencia en el que nos jugábamos clasificar a Europa. Nos valía el empate y ganamos 0-1 con gol de Luis Enrique. Volvimos en tren y cuando llegamos había 5 ultras, pero 5 contados. Imagínate hoy en día ya cómo se celebra un ascenso lo que sería algo así. No era exigencia, pero se venía de una época en la que lo habías logrado, entonces estaba bien pero no se celebró. Hubo total normalidad»
«Bert Jacobs, que estaba en el Sporting, tenía una buena relación con Cruyff, y me dijo que el Barça estaba interesado en Iván Iglesias y en mí. Ese año él ficha por el Barça y al año siguiente vienen a por mí. Ya sabía de ese interés, y de aquella el Sporting hizo una cosa bien, y es que yo acababa contrato ese año. Le dije al Sporting que me renovase y me pusiese una cláusula baja para que sacasen algo de dinero porque si no me iba a ir gratis. Pusieron 275 millones de pesetas de cláusula y el Barcelona la pagó»
«Ya como entrenador me llama el Sporting para ser segundo de Javi Clemente. Estuve un par de partidos con Tejada y luego con Clemente fue un aprendizaje terrible, me lo pasé muy bien. Luego me ofrecen la posibilidad de dirigir al filial y luego pasé al primer equipo. Ahí tuve jugadores que subí conmigo al primer equipo en una hornada súper buena y lo disfruté mucho. Ese equipo jugaba muy bien»
«En el primer equipo paso unos años inolvidables. Cojo el equipo al cesar a Sandoval, jugamos el Playoff y tuvimos mala suerte contra Las Palmas. Lo peor vino el verano siguiente, con una deuda importante en el club, deciden que siga como entrenador y me dicen que no podemos fichar. Solo podía subir chavales. Conocía a todos de mi etapa en el B. Les pedía que hiciesen lo mismo que en el filial, que tuvieran toda la tranquilidad porque confiaba en ellos. Si lo habían hecho bien en el B lo harían bien en el A. El objetivo era la permanencia, pero empezamos la liga, fuimos encadenando buenos resultados y tuvimos una racha de 20 partidos sin perder, pero perdimos el mejor partido que hicimos seguramente, contra el Betis. Y perdimos 2 en toda la liga, en un año con la plantilla 5 meses sin cobrar. Ellos sabían la realidad del club. Hubo gente que tuvo que ayudar a los chavales del filial que no llegaban a final de mes. Eso unió mucho al vestuario. Luego cómo se dio el ascenso, con el gol del Lugo, algo totalmente inesperado... Increíble. El mérito fue de los jugadores»
«Luego vino la temporada siguiente, que yo pensaba que podríamos fichar, pero tampoco (risas). El pobre Javier (Fernández) bastante hizo con lo que podía hacer. LaLiga nos había sancionado y solo podíamos traer jugadores que cobrasen el mínimo. Ahí estuvimos bien y tuve la suerte de que Luis Enrique entrenaba al Barça. Había dos jugadores que me habían llamado la atención de extremo, Adama Traoré, que era imposible de traer, y Halilovic, que sí hubo la opción. Y también traemos a Mascarell del Madrid. Coincide que el Barça juega el Gamper contra la Roma y esa noche me llama Lucho, y me dijo que Sanabria era muy bueno, que ya lo conocían de antes y que tenía buena relación con el director deportivo. Lo cerramos y vino, siendo una apuesta de un chaval de 19 años»
«Mis mejores recuerdos son esas dos temporadas como entrenador, más que los títulos en mi carrera con el Barça. Aunque de elegir uno de los dos, me quedaría claro con el ascenso»
«El tercer año ya sí que nos dejan fichar, pero cometo dos equivocaciones. Una que me deshago de jugadores que no tenía que haberlo hecho, como por ejemplo Guerrero. Y la segunda equivocación fue seguir, tenía mucho desgaste de los dos años anteriores, mi discurso se había desgastado un poco y yo estaba muy fatigado. No debería haber seguido. El presi quería que siguiese, pero fui yo el que le dijo que no. Tenía 3 años más de contrato que los perdoné por todo lo que me habían dado. Luego vino Rubi, que es un gran entrenador, pero no tuvo la suerte de lograr la permanencia»
«La última vuelta al Sporting fue terrible. Si en épocas anteriores lo disfrutaba pero con presión, esos 4 partidos con el Sporting fueron lo peor de mi vida. Todavía no sé cómo cogí aquel equipo, lo hice solo porque era el Sporting. No tenía nada que ganar y mucho que perder. Podía salir en la foto del descenso. Ganamos aquel partido al Girona en El Molinón con un ambiente espectacular y en Fuenlabrada me dolía el pecho de los nervios. Lo pasé fatal. Luego sigo el año siguiente, hablé con Orlegi y les dije que si no querían que siguiera que no pasaba nada, pero decidieron contar conmigo. Después de una racha mala me cesaron y volví a la tele»