Los malos resultados alejan al filial de los objetivos marcados
28 dic 2025 . Actualizado a las 11:00 h.Dentro de una estructura de cantera que diferencia con claridad la formación y el rendimiento en dos etapas, el gran lunar de los años más recientes, tanto los correspondientes a la gestión del Grupo Orlegi como a la última temporada de la era Fernández, en la que se estrenó el actual formato de competición de la Tercera RFEF, fue el pobre rendimiento del principal equipo de la base, el Sporting Atlético.
Tres temporadas en las que los rojiblancos finalizaron en segunda posición, sin alcanzar el nivel suficiente para competirle a los Oviedo Vetusta, Covadonga y Llanera de turno para luchar el ascenso directo, y una campaña 24/25 en la que los rojiblancos finalizaron cuartos, con cese de entrenador incluido a mitad de curso, pero curiosamente siendo el de mejor rendimiento en el Playoff. Aunque nuevamente sin éxito. Este año, en la quinta oportunidad, lejos de mejorar, la involución es evidente.
El equipo que dirige Samu Baños cerró el año 2025 ubicado en la séptima posición con 23 puntos en 15 partidos. En su momento ya lo destacamos como uno de los peores equipos filiales por clasificación de los clubes profesionales del fútbol español, y desde entonces la fotografía no ha variado en exceso. El Playoff se mantiene a tiro de un partido, apenas a un punto de distancia de un Siero que el curso pasado finalizó por detrás del Sporting C una categoría por debajo, pero el ascenso directo, objetivo marcado a comienzo de cada temporada, ya parece algo irreal.
La primera posición, que ocupa el Llanera, está a 16 puntos con dos partidos por delante para completar la primera vuelta. Su perseguidor, el único que le está aguantando el ritmo, el Covadonga, está 13 puntos por delante del Sporting. A pesar de una mejoría de resultados en las últimas semanas, que la hubo, el colchón parece insalvable y más si consideramos los pocos puntos que estos equipos están perdiendo por el camino.
El Llanera no conoce aún la derrota, mientras que el Covadonga sólo cayó una vez. Ambos empataron únicamente 3 veces, en el caso de los ovetenses uno de esos empates se dio en la última jornada disputada, en Mareo. Y es que ahí reside la mayor dificultad de los rojiblancos; sacar los partidos adelante para poder sumar de 3. 5 victorias, 8 empates, el que más de la categoría, y solo 2 derrotas, un último registro que sólo superan los dos equipos que encabezan la clasificación.
Con 30 goles a favor, de nuevo solo superado por Llanera y Covadonga, y 15 en contra, aquí sí con mayor margen de mejora (sexto que menos encaja), la incapacidad para convertir algunos de tantos empates en victorias está lastrando en puntuación al equipo, que puede ir asumiendo el ascenso directo como un casi imposible y que deberá mejorar su cara competitiva, no solo para conseguir entrar en Playoff, sino para además resultar vencedor de sus tres eliminatorias, algo que no ha conseguido hasta la fecha incluso en temporadas con mucho mejor balance y dinámica en la liga regular.
Tras varias decepciones mayúsculas, aún hay un piso más en el sótano de un fracaso repetido en un filial que este año contó con 'refuerzos' derivados de la nueva política de planificación de plantillas como los de Álex Oyón o un Álex Lozano casi inédito por culpa de las lesiones. Además, ha habido una mayor regularidad en el día a día que en años anteriores, únicamente con Manu Rodríguez como futbolista incluido inicialmente en la planificación del B y que actualmente suma ya meses en dinámica del primer equipo. Cuesta encontrar argumentos que expliquen todo lo anterior, pero la cosa va ya encaminada con firmeza hacia otro nuevo fracaso.