Nuevo panorama para el canterano rojiblanco
29 dic 2025 . Actualizado a las 23:23 h.El fichaje de Brian Oliván apunta a tener un impacto inmediato en la configuración de la plantilla del Real Sporting de Gijón. El lateral izquierdo entró en la convocatoria de Borja Jiménez para el último partido del año frente al Leganés, aunque no llegó a debutar. Su llegada, sin embargo, no solo abrió la puerta de salida a Yann Kembo, sino que también parece destinada a provocar un reajuste de posiciones en la defensa rojiblanca, con Diego Sánchez como principal afectado.
Esa idea quedó reflejada con claridad este lunes en Mareo, durante la vuelta a los entrenamientos del equipo rojiblanco. En el ejercicio principal de la sesión, una posesión en un tercio de campo que enfrentó a dos equipos de diez jugadores (sin porteros) con el mismo sistema, un 4-2-3-1, la novedad estuvo en la línea defensiva de uno de los combinados. Sin Kembo, que permaneció al margen por decisión técnica, Diego Sánchez actuó en todo momento como central izquierdo.
En ese mismo equipo, Pablo García ocupó el lateral zurdo, mientras que en el conjunto contrario esa demarcación fue para el recién llegado Brian Oliván. Diego formó pareja en el eje de la zaga con Pablo Vázquez en una defensa claramente estructurada en línea de cuatro. Por delante, en la banda izquierda, Alex Diego -presente en la primera sesión de la semana subiendo desde el Sporting Atlético- se alternó con Oscar Cortés. El colombiano, también con opciones de salir en este mercado invernal, dejaría en su caso un hueco que la dirección deportiva buscaría cubrir en el mercado, a diferencia de lo que ocurre con Kembo.
Este escenario devolvería a Diego Sánchez al centro de la defensa, una posición en la que se consolidó tras sus primeros pasos en el fútbol profesional. En la temporada 22/23, primero con Abelardo Fernández y después con Miguel Ángel Ramírez, el avilesino fue una alternativa habitual en el lateral izquierdo, imponiéndose en pretemporada a David Argüelles y ejerciendo como recambio natural de José Ángel ‘Cote’.
Su verdadera eclosión como central llegó, sobre todo, en el curso siguiente, que se completó bajo las órdenes del técnico grancanario. Aunque Ramírez ya lo había probado puntualmente en el eje de la zaga, fue en la 23/24 cuando Diego actuó mayoritariamente como central tras una primera vuelta sin apenas minutos. Su protagonismo creció a partir del tramo decisivo del campeonato, convirtiéndose en un fijo en la defensa de aquel Sporting que acabó compitiendo el Playoff. Ya fuera en una línea de cinco o de cuatro, su rendimiento generó altas expectativas internas en Mareo sobre su progresión en esa posición.
La temporada siguiente, que se inició con Rubén Albés, Diego encajó como central en la planificación de plantilla de la dirección deportiva junto a Róber Pier, Eric Curbelo y Nikola Maras, mientras que Pablo García y Cote competían por el puesto de lateral. Con la retirada del de Roces, el club valoró firmar un lateral izquierdo el pasado verano, pero finalmente apostó por Diego y Pablo como competencia para ese rol y dejó abierta la puerta a una incorporación en ese perfil zurdo de la defensa que finalmente no llegó. Sí lo hicieron en diciembre, con el fichaje de Brian Oliván, cambiando a la fotografía actual, devolviendo a Diego Sánchez al foco como opción para el centro de la defensa, una demarcación en la que la dirección deportiva del Sporting sigue creyendo en su potencial pese a los vaivenes vividos en tan poco tiempo con el canterano. Sea en la posición que sea, esa idea quedó refrendada con su reciente renovación hasta 2029.