«Suspenso para Borja, el Sporting planteó mal el partido y entra en la carrera por los 50 puntos»

Dani Souto

SPORTING 1905

Borja Jiménez
Borja Jiménez LaLiga

Texto de análisis

09 mar 2026 . Actualizado a las 14:29 h.

Se fue de vacío el Real Sporting de Gijón de su visita al Andorra en un mal partido de los rojiblancos de principio a fin. Un encuentro en el que se vio superado tácticamente en las diferentes fases del juego y en el que no mostró capacidad de respuesta ante la peculiar propuesta futbolística del rival. Analizamos el desempeño de los de Borja Jiménez en 4 claves tácticas destacadas:

Superados de inicio en el juego interior

El Sporting inició el partido repitiendo un 4-2-3-1 de partida, que se transformaba en un definido 4-4-2 sin balón, una fase del juego que fue la más repetida ante el protagonismo de las posesiones del Andorra, equipo con mayor cuota de posesión promedio de la categoría. Un sistema que dio facilidades a los locales para poder progresar por dentro, precisamente aquello que suele ser lo más complejo ante rivales replegados. El Andorra marcaba su primera superioridad numérica en su línea defensiva al salir con 3 jugadores, obligando a que Gelabert en ocasiones se sumase a Otero y Dubasin para que no pudieran progresar fácil en conducción. Esto ya generó una serie de errores en cadena al liberar una marca por el lado diestro que obligaba a compensar, sobre todo estirando a la segunda línea rojiblanca, lo cual leía muy bien un Andorra que abría ligeramente a dos jugadores por dentro para generar ese espacio entre Manu y Corredera, y haciendo que por ahí apareciese libre de marca un jugador descolgado de su última línea. Pase fácil, escasa oposición al pasador y menos aún al receptor, con tiempo y espacio para girar y verticalizar el juego hacia el área sportinguista. Un déficit táctico que se tardó una hora en tratar de corregir.

Equipo muy bajo al recuperar

Lo comentado en la clave anterior fomentó que el Sporting terminara asentado en campo propio por las facilidades locales para avanzar y la incapacidad de los asturianos para robar alto. Una dinámica que elevó la dificultad con balón una vez se recuperaba la posesión de pelota. El Andorra mostró su habitual agresividad en la presión tras pérdida con la activación de varios jugadores cercanos al poseedor para obligar a tomar decisiones rápido y tener muy comprometida su salida en corto. El Sporting no asumió esos riesgos y terminó optando por la vía más clara: el juego directo. Unos envíos que se producían en un contexto muy lejos de ser propicio. Con el equipo tan bajo, las opciones de una recepción alejada que diera oxígeno al equipo eran casi mínimas. Balones que más bien eran compromisos para un Otero que, cuando llegaba a poder estar en la zona para disputarla, partía en total desventaja. Nula continuidad con balón partiendo de situaciones tan alejadas de área rival.

Cambio de sistema para tapar la hemorragia

Aunque el ritmo y amenaza local en el segundo tiempo bajó respecto al primero, los primeros ajustes de Borja Jiménez con los cambios desde el banquillo fueron enfocados a modificar el sistema con la idea de parar la hemorragia por dentro. La entrada de Bernal tuvo el objetivo claro de realizar una marca individual para evitar esa recepción por dentro al tener fijado al doble pivote rojiblanco pasando a un 4-1-4-1 sin balón. Se prescindió para ello de un jugador de primera línea en la presión, algo consecuente ya que el Sporting no estaba siendo capaz de robar alto. El nuevo sistema, aunque también ayudado por la tendencia del partido, permitió dar un paso adelante en el bloque al dificultar más el avance de los locales, momento en el que además comenzaron a acumular varias imprecisiones en salida. Muestra de que podían ser vulnerables en este aspecto, como el propio Borja citó en la previa, pero algo que el Sporting no trató de explotar o no lo hizo de la manera adecuada en su plan de partido inicial. Aun así, el día tampoco estaba nada fino como para aprovechar esas recuperaciones que desde el minuto 60 se empezaron a dar en campo rival.

Falta de soluciones en ataque posicional

No fue algo que se viera en todo el partido, más bien en una fase concreta, ya en el último tercio del mismo, pero cuando el Sporting tuvo algo más de iniciativa con balón y posibilidades de atacar, el equipo se quedó muy corto en sus herramientas para hacer daño a la defensa posicional del Andorra. El equipo no tenía profundidad por fuera, con Rosas y Oliván encargados de dar amplitud, pero ambos habitualmente lejos de la última línea andorrana. La acumulación de jugadores por dentro, con los que era muy difícil conectar en combinación, no daba soluciones con movimientos de caída hacia los costados o desmarques que amenazaran al espacio. El siguiente pase del Sporting era predecible y por ende fácil de defender, sin capacidad tampoco de girar el juego con un cambio de orientación. Algún centro al área desde la izquierda -alejado de la última línea- pudo llegar a generar algo, aunque el rival se defendió bien, y no hubo más soluciones en un partido en el que la única ocasión de gol llegó en una jugada ensayada al saque de una falta frontal. Bagaje muy pobre del equipo en posicional, juego directo o transiciones.

Los cambios

Christian Joel por Yáñez. Primera ventana agotada a los 5 minutos por obligación ante la lesión de su guardameta. El cubano cumplió con el papel que tenía asignado.

Kevin y Bernal por Rosas y Queipo. Doble cambio, por la amarilla de Rosas y el déficit táctico comentado anteriormente, que tenía su razón de ser a la hora de corregir esos problemas por dentro. Eso se logró, pero el equipo seguía teniendo una larga lista de dificultades.

Gaspar y Justin por Gelabert y Manu. Diferentes perfiles, aunque mismas posiciones, podían dar algo más de energía y sobre todo verticalidad al juego en los minutos finales, y salvo un pase filtrado del canterano, sus aportaciones fueron más bien testimoniales.

Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Insuficiente. Más allá de la mala versión individual de varios futbolistas clave, colectivamente el partido estuvo mal planteado desde un inicio. El Andorra fue superior tácticamente y pudo practicar su fútbol sin dificultad. La oposición del Sporting fue tibia, viéndose superado sin balón en las fases clave de construcción del juego rival. Borja tardó en tratar de corregir esto en la pizarra, pero aun con eso, los rojiblancos mostraron déficits con balón también durante todo el encuentro. Así es muy difícil sacar algo de un partido, si ya en días mucho mejores la falta de acierto te impidió cumplir con lo generado. La carrera por los 50 puntos se convierte de esta forma en un maratón.