Análisis de la nueva demarcación del '7'
22 oct 2026 . Actualizado a las 00:41 h.Gaspar Campos ha pasado de ser un extremo con libertad para atacar desde la izquierda a ocupar el carril del Real Sporting de Gijón en el sistema de Nicolás Larcamón. Un cambio de demarcación que exige mucho más trabajo sin balón y que, de momento, el dorsal 7 rojiblanco está resolviendo como titular habitual con el argentino.
En fase defensiva en campo propio, el cambio es notable. Como carrilero izquierdo, Gaspar ya no solo tiene que cubrir las subidas del lateral rival, algo a lo que estaba habituado como extremo, sino que debe ofrecer ayudas constantes al central izquierdo, habitualmente ocupado por Andrés Cuenca. El objetivo es evitar, en la medida de lo posible, que Cuenca se vea en situaciones de uno contra uno en desventaja frente al extremo rival. Es, por tanto, un rol más demandante y con un mayor grado de esfuerzo en los metros cercanos a su propia área.
Cuando el equipo presiona arriba, las similitudes con su papel anterior son mayores. Gaspar suele tener que saltar sobre el lateral rival, una tarea que ya desempeñaba como extremo. El Sporting trata de ser más agresivo por el costado derecho, donde Guille Rosas es el carrilero que más sale a la presión en campo contrario, de modo que el trabajo de Gaspar por la izquierda es algo más 'lógico' dentro de las funciones de un extremo.
Con balón, su función también ha ganado importancia desde la base de la jugada. En la salida, Gaspar aporta amplitud en los primeros metros: es el jugador más abierto por la izquierda y se coloca a una altura superior a la línea de centrales, pero sin alejarse en exceso para seguir siendo una opción de pase. Esa posición le permite recibir en una salida más combinada o a través de un pase elevado a zonas intermedias, donde suele encontrar espacios para progresar, aunque todo depende del sistema y del reparto de marcas del rival, pero su punto de partida sí le intenta involucrar más en la construcción.
Ya en campo contrario, su tendencia natural sigue siendo ir hacia dentro, y Larcamón se lo permite para que pueda explotar su diagonal hacia la frontal del área. Sin embargo, lo está alternando con ataques en amplitud, partiendo desde una posición cercana a la línea de cal, algo menos habitual en su juego. También hay fases en las que juega por dentro, en esa doble media punta que el técnico quería desarrollar desde el inicio de la temporada y que, por el momento, se ve de forma más puntual. Su movilidad le permite generar dificultades en las marcas de la defensa rival, un recurso que conviene destacar.
Cabe señalar que este papel más abierto no era lo que Larcamón tenía previsto inicialmente para él. Es la alternativa a la baja de Nikita Yosifov en ese costado, una ausencia que tampoco puede cubrirse con un lesionado Konrad de la Fuente. Esta situación ha obligado al técnico a buscar soluciones con perfiles muy diferentes entre Pablo García y el propio Gaspar.
No es la primera vez que el futbolista cambia de función. El gijonés ya actuó como extremo izquierdo, lo más parecido a lo que hace ahora, aunque sin tanta exigencia defensiva. También fue mediapunta único, especialmente en la etapa de Miguel Ángel Ramírez, e incluso gozó de gran libertad para, partiendo desde la izquierda, atacar por el centro o llegar por el costado derecho y sorprender a la zaga rival.
Esta vez, el rol que asume implica más responsabilidades y más exigencia, pero todo apunta a que será algo circunstancial a lo largo del curso. Si Larcamón va recuperando efectivos, Gaspar podría terminar en una demarcación más interior, junto a Gelabert o más próxima a él, un escenario en el que su versatilidad, ahora ampliada, podría convertirse en un argumento añadido.