La odisea de Hernanz y su pala de vuelta a casa

El asturiano relata en sus stories el percance que ha tenido debido a sus múltiples viajes

Javier Hernanz
Javier Hernanz

Redacción

Javier Hernanz ha vuelto a casa por Navidad. Como la mayoría de asturianos, el deportista regresa a su tierra natal para pasar estas fiestas con la familia y amigos más cercanos. Eso sí, no sin antes sufrir una auténtica odisea ya que entre tanto avión y con tanto trajín el asturiano perdió su pala, es decir, su bien más preciado. Por esta razón entre otras dificultades no le ha sido fácil volver a Asturias, aunque por fin lo ha conseguido e incluso le ha dado tiempo a entrenar en el embalse de Trasona.

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Su aventura comenzaba en Asturias, pasando por Murcia, Madrid, Panamá,Colombia y México donde se encontraba hace exactamente un día, en una concentración, entrenando. En el aeropuerto de México D.F., ha obtenido su primer regalo de Navidad, volver en el avión en bussines. «No es que me pueda permitir yo viajar en bussines, pero he tenido la suerte de que Iberia me ha hecho una oferta dejándome el billete un poquito más caro, así que me lo he permitido por Papá Noel», explicaba contento el asturiano que afrontaba un viaje de 12 horas donde, sin lugar a dudas es mejor ir cómodo. Además, ha reconocido que ayer se forzó a seguir de fiesta,  apesar del cansancio que tenía por el entrenamiento, para poder tener sueño durante el largo trayecto que le esperaba.

Llegaba a un Madrid bastante nublado, después de haber comido la apetitosa comida que le dieron el avión y que ha mostrado por stories. En Barajas, comenzaba la preocupación de Hernanz. Había recuperado sus maletas pero no había ni rastro de su pala. «El viaje ha estado bien y he descansado, pero me han perdido la pala así que estoy poniendo una reclamación. Ya llego tarde al entrenamiento de la mañana y encima sin mi pala», afirmaba el asturiano notablemente intranquilo. «¡Ay, mi pala, chicos, qué pena! Va a pasar la nochebuena sola por ahí perdida de la mano de Dios, se va a quedar sin turrón y sin los langostinos que me voy a meter hoy», bromeaba el deportista para quitarle hierro al asunto.

Hasta que, por fin, la pala ha aparecido en un cinta transportadora distinta a por donde salieron en un primer momento las maletas de Hernanz, que la miraba completamente sorprendido y contento por encontrarla una hora y media después. Parecía que el asturiano podría ir a entrenar, aunque fuese un poco más tarde, pero los problemas no terminaron ahí. Ningún taxista le dejaba meter la pala en el coche, por eso, el deportista reivindicó la plataforma Uber. A pesar de todo, consiguió convencer a uno para que le llevase a su residencia de Madrid, donde cogería su coche para por fin continuar su camino rumbo a Asturias. Javier, además de compartir su aventura -o desventura- por Instagram, ha contagiado a sus seguidores de su alegría por regresar a casa cantando en el coche. Antes de partir para Arriondas, ha estado entrenando, feliz, en Trasona.

Captura del «stories» de Javier Hernanz
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