Cierra un bar de Gijón al no poder instalar terraza ante la negativa de los vecinos

Esther Rodríguez
Esther Rodríguez REDACCIÓN

VIRAL

A la derecha, el cartel del cierre del bar de Gijón hasta nuevo aviso por la negativa de los vecinos y, a la izquierda, el espacio disponible en la acera
A la derecha, el cartel del cierre del bar de Gijón hasta nuevo aviso por la negativa de los vecinos y, a la izquierda, el espacio disponible en la acera

El Peccata Minuta baja la persiana y agradece irónicamente la «empatía y consideración» de la comunidad por «su negativa a ocupar algo de espacio e intentar sobrevivir»

24 ene 2021 . Actualizado a las 19:44 h.

La crisis del coronavirus pone en jaque a la hostelería, que es uno de los sectores más afectados por las medidas restrictivas impuestas. Algunos locales han decidido bajar sus persianas por varios motivos: la inviabilidad de seguir con la actividad en estas condiciones o, dada la situación, aprovechar y pedir la jubilación anticipada. A estas causas se suma el incipiente cierre del bar Peccata Minuta, en el barrio de El Coto de Gijón, ante «la imposibilidad de instalar la terraza por la negativa de la comunidad de vecinos». Así lo explica en un comunicado, publicado en las redes sociales, la gerencia del establecimiento.

Con la situación de alerta 4+ en la ciudad no se permite el consumo en el interior y, por tanto, dadas las quejas vecinales, el establecimiento se ve, de nuevo, abocado al cierre. A pesar de contar con terreno suficiente para colocar mesas en el exterior. Por ahora, no se trata de un adiós sino de un hasta luego. Las puertas se abrirán «en principio el 7 de febrero», pero se temen «que será por más tiempo, como en los anteriores cierres».

Mientras tanto, deciden despedirse por un tiempo. «Nuestro agradecimiento a todos los vecinos de la comunidad de propietarios a quien pertenece el bajo del local por su empatía y consideración hacía nosotros y nuestros trabajadores con su negativa a ocupar algo de espacio para una terraza e intentar sobrevivir el negocio, no ganar sino sobrevivir. Como dice el refrán otros vendrán que bueno me harán», reconocen irónicamente. Pero, aseguran que «a nuestros clientes y amigos si os damos unas gracias sinceras y de corazón».

Al mismo tiempo, denuncian que «llevamos seis años instalados ahí, ninguna queja, nada de ruidos, ninguna pelea ni borrachera, cerrado a las 22:00 horas (cuando podría cerrar más tarde), tanto en invierno como en verano. Ya me dirán que les puede molestar una terraza, pero bueno........gracias vecinos».

La surrealista noticia corrió como la pólvora por las redes sociales, donde aglutina varios cientos de reacciones y comentarios. Entre los mensajes se pueden leer muestras de apoyo entre una atmósfera de incredulidad. «Y decían que con todo esto íbamos a salir mejores personas.... Esos se debieron perder por el camino.... Hay algo que se llama karma y ojalá les llegue pronto... Mucho ánimo, sobran las palabras... Nos vemos a la vuelta», señalaba una usuaria.

«Con el gran espacio que hay ahí, una terraza quedaría perfecta, y sin molestar para nada. Si es que ni siquiera está ahí el portal, por lo que se ve. No se puede hacer nada ni vale de nada, pero cuando podáis volver a abrir, reservaros el derecho de admisión para esos vecinos tan majos...», añadía otro.