Le hacemos el polígrafo a Meghan y el príncipe Enrique

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Los duques de Sussex, Harry y Meghan, durante su entrevista con Oprah Winfrey
Los duques de Sussex, Harry y Meghan, durante su entrevista con Oprah Winfrey Joe Pugliese | HARPO PRODUCTIONS (Vía Reuters)

¿Mienten o es verdad todo lo que cuentan? Por sus gestos los conoceréis. Tres expertos analizan su lenguaje no verbal para ver si hay coherencia con lo que dicen. También si, desde el punto de vista del protocolo esto, era lo más idóneo. Ellos hablan y sus gestos los delatan

16 mar 2021 . Actualizado a las 12:02 h.

Es la entrevista del año. Casi igual que en su día lo fue la que concedió Lady Di afirmando que en su matrimonio eran tres. Aquí, en cambio, son dos y, por lo que se ve, muy bien avenidos. Pero, ¿se puede saber si dicen la verdad o mienten? La respuesta es muy complicada, pero sí se puede saber si hay coherencia entre sus palabras y su lenguaje corporal y sacar nuestras propias conclusiones. Para ello, contamos José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal; Mónica Galán, profesora de oratoria y formadora de discursos y Olga Casal, doctora en Comunicación por la Universidade de Vigo y consultora y docente de protocolo. Ellos nos cuentan lo que no hemos visto de la entrevista de Meghan y el príncipe Enrique. Hoy le hacemos nuestro particular polígrafo a la pareja del momento.

Para Martín Ovejero, a Meghan se la ha visto, en general, cómoda durante la entrevista, «teniendo incluso sus piernas estiradas en los momentos de mayor tensión, algo que no suele suceder cuando se miente, que se tiende a ocupar menos espacio». Pero sí «aflora inquietud», cuando ella afirma que en la casa real británica estaban preocupados por cómo de oscuro sería su bebé y Oprah Winfrey le pide más información: «Meghan, además de no querer hablar, guarda un prolongado silencio, se recoloca en el asiento y se toca repetidamente su vestido», un comportamiento «propio de nerviosismo y estrés que el cerebro trata de aliviar a través del contacto físico. Se le está pidiendo que concrete sus acusaciones y parece claro que ha venido con la idea de no hacerlo». Precisamente, esos silencios también los destaca Mónica Galán:«Son eternos. Da la sensación de haber pensado muchísimo y de estar mucho más en el protocolo y en la preparación de la entrevista, que en dejarse llevar por lo que realmente piensa. Para mí hay una sensación de protocolo y de control todo el tiempo».

Por su parte, Olga Casal, ve a Meghan «de un victimismo infantil y además irresponsable». Y califica la entrevista de «fuera de lugar e irresponsable». Fuera de lugar porque «no implica solamente a una estrella de Hollywood, sino a una institución consolidada, valorada y respetada y al país al que pertenece esta institución. Y ellos no dejan de ser familia de la reina. Por parte de él, me parece totalmente fuera de lugar hablar mal de su propia familia y en público. Por parte de ella, hablar mal de la propia familia política y en público, tres cuartos de lo mismo». E irresponsable porque «no es solamente una estrella de Hollywood esperando un titular o un cotilleo en una revista del colorín. Estamos hablando de una institución, de relaciones políticas, de relaciones diplomáticas, de cosas mucho más serias. Me parece una irresponsabilidad airear cuestiones más allá de que sean ciertas o no lo sean», explica, después de señalar que también le parece una situación «injusta y desigual» porque solo vamos a conocer la versión de una de las partes implicadas:«Hay una parte que se considera con el derecho de hablar de ciertas intimidades, sabiendo positivamente que la otra parte no le va a contestar en los mismos términos. Este desequilibrio me parece injusto. Y me parece injusto con respecto a la familia real británica, o a la española o a la que se tercie».