Melendi, como un aficionado más, corea «Volveremos» en el Tartiere

La Voz REDACCIÓN

VIRAL

Con los brazos en alto y visiblemente emocionado, el artista ovetense coreó junto al resto de la afición en el derbi asturiano

11 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Una de las canciones más queridas por la afición azul es sin duda «Volveremos». Esta afamada melodía compuesta por el artista asturiano Melendi ya es considera casi un himno de algunos partidos del Real Oviedo. Una composición que además en los últimos derbis disputados ha cogido impulso pero que no ha sido hasta este sábado cuando el ovetense pudo cantar en el ansiado encuentro su propia creación al unísono de los hinchas, puesto que también estaba presente en el campo para apoyar a su equipo.

Con los brazos en alto, como un oviedista más y visiblemente emocionado, Melendi coreó a grito pelado junto con el resto de los aficionados del Carlos Tartiere el «Volveremos» no sin antes rematar con un «¡vamos!». Una «actuación» que ha sido grabada por los propios espectadores y que ha corrido como la pólvora por las redes sociales, donde ha sido muy aplaudida. 

Empate en el derbi en el que se volvió a la normalidad

Juan M. Arribas

Un arreón de última hora del Sporting dejó tablas en un derbi intenso en el que el público llenó de nuevo el Carlos Tartiere en un signo de la nueva normalidad tras una dolorosa pandemia. Un Oviedo con más carácter en la primera mitad y parte de la segunda acabó desfondado y un Sporting con las lagunas psicológicas habituales de otros derbis supo superarse y romper la mala racha de los últimos años en un atisbo de calidad de sus dos mejores jugadores: Villalba y Djuka.  

La primera parte siguió el guion de los últimos derbis asturianos. La elaboración del Sporting frente al fútbol directo, sin intermediarios, del Real Oviedo. Un primer cuarto de hora con un equipo rojiblanco más metido en el partido, con disparos peligrosos de Aitor y Fran Villalba, y la sensación de que Gragera y Pedro Díaz manejaban la manija con fluidez y que Villalba, técnicamente el mejor jugador en el campo, podía ser desequilibrante. Todo un espejismo que duró un cuarto de hora.

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