«Drama» por un cachopo en un restaurante asturiano: «Mis hijos gritaban que se querían morir; llevaban sin comer desde el domingo»

Carlos M. Riesco REDACCIÓN

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El cachopo es el rey de la comida tradicional a domicilio en Asturias.
El cachopo es el rey de la comida tradicional a domicilio en Asturias.

La popularidad del cachopo y la comida asturiana en los últimos años es innegable y algunos usuarios han decidido ironizar con este creciente interés por el típico plato asturiano

26 may 2025 . Actualizado a las 17:59 h.

El auge de la popularidad del cachopo y la comida asturiana en los últimos años es innegable y algunos usuarios en internet han decidido ironizar con este creciente interés por el típico plato asturiano. Hace escasas horas la cuenta de Twitter @soycamarero, con más de 160.000 seguidores en esta red social, publicaba un post en el que se veía una curiosa reseña de hace tres meses sobre un restaurante asturiano. En sólo cuatro horas, este tuit, que sólo contiene la palabra «drama» y la imagen del comentario, tiene ya más de 25.000 visualizaciones y 800 interacciones. 

Lo primero que destaca al ver esta publicación es que la reseña va acompañada por una valoración de una única estrella sobre las cinco posibles para puntuar el servicio de un local. Tras esto, que es una crítica dura pero habitual y dentro de la normalidad, es cuando la reseña comienza a coger tintes cada vez más histriónicos. «Llamé un sábado para encargar cachopo y me dijeron que no había». Así es cómo se comienza relatando la «dura» travesía de esta familia, que cuenta que sus hijos reaccionaron «llorando, sin ganas de comer y gritando que querían morir» ante tal noticia.

El comentario bromea con que los niños «llevan sin comer desde el domingo» y cuenta que para poder solucionar este varapalo «tuvo que venir mi madre desde Asturias a hacerlo por su cuenta para que comieran». Finalmente, cierra su reseña con una dura crítica al establecimiento por hacerle pasar por esta experiencia asegurando que le parece «lamentable» este suceso que le «ha hecho vivir un restaurante asturiano» para concluir con un duro y escueto: «Nunca más».