La acalorada discusión de un matrimonio de Oviedo tras negarles la entrada a una cafetería gallega con su perro guía: «Lo hizo de muy malas formas»

María Sánchez Condado
María S. Condado REDACCIÓN

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Un perro guía durante descansa tras un entrenamiento.
Un perro guía durante descansa tras un entrenamiento. JACQUES DEMARTHON | AFP

El propietario del local asegura que todo fue fruto de una confusión causada por el desconocimiento de la ley por parte de su empleada

22 ago 2025 . Actualizado a las 13:47 h.

Un matrimonio natural de Oviedo ha sido el protagonista de un incidente que ha tenido lugar este miércoles en Os Laranxos, una cafetería ubicada en Moaña, Pontevedra. Durante la tarde Mónica y su marido Francisco, quien va acompañado de un perro guía, se encontraban dando un paseo por la localidad gallega. Llegado el momento, la pareja asturiana decidió hacer una parada en este local. Como la terraza estaba completa se dispusieron a entrar al interior del local, y fue este el momento exacto en el que dio comienzo el conflicto, aunque desde la cafetería aseguran «todo fue fruto de una confusión». 

Cuando Francisco y Mónica se disponían a cruzar el umbral de la puerta, una de las trabajadoras de Os Laranxos les indicó que no estaba permitida la entrada con perros al local. El matrimonio asegura que «lo hizo de muy malas formas». «Nos dijo que no podía estar ahí bajo ningún concepto», por lo que matrimonio trató de explicarle que «era un perro guía que estaba trabajando, que no era mascota», pero la camarera siguió con la negativa.

Francisco y Mónica aseguran, además, que la actitud de la empleada les molestó e hizo que el matrimonio se exaltara y abandonara el local. Indicaron que el animal de trabajo, un labrador de color negro, iba visiblemente identificado como perro guía, un pase que le permite entrar allí donde vaya su dueño pues «son sus ojos y sus pies», declara el matrimonio. 

La situación, aseguran desde el establecimiento gallego, ha sido fruto de una confusión. La Voz de Asturias ha podido hablar con Samuel Martín, propietario de la cafetería en la que acontecieron los hechos, quien nos explica que se trata de una empleada que «lleva mucho tiempo trabajando en la cafetería». Reconoce además que «cuando vio al perro sí les dijo que no podían entrar. La confusión vino dada porque ella desconocía la ley». «Error por nuestra parte no habérselo explicado en su momento», admite el hostelero. 

Samuel asegura que su empleada trató de ponerse en contacto con él para corroborar la información y que fue en ese momento en el que comenzó la acalorada discusión con el cliente asturiano. Reitera que «no se le echó del local en ningún momento, porque antes de que suceda eso, siempre se me comunica a mí. En 20 años que llevamos trabajando, nunca hemos echado a nadie de local por nuestros propios medios, siempre ha sido llamando a la policía y ha sido en casos en que los clientes estaban molestando». 

El hostelero gallego no ha querido perder la oportunidad de pedirles perdón a Fernando y Mónica y asegura que está dispuesto a ofrecerle unas disculpas personales al matrimonio ovetense, aunque hasta el momento no le ha sido posible contactar con ellos. 

Después de que los hechos llegaran hasta los medios de comunicación, el establecimiento ha metido unas disculpas públicas a través de Instagram en las que, una vez más, remarcan que se ha tratado de una confusión y que «en ningún momento se le ha querido discriminar o denegar la entrada, aún así el desenlace ha sido totalmente contrario a nuestras intenciones».

Añaden que los hechos van en contra de su ética empresarial y que «tras una conversación con el personal para aclarar la situación», han comprobado que el error «ha sido muy grave» y aseguran que la camarera implicada está «profundamente arrepentida» por lo sucedido.