La anómala situación del asturiano y su oficialidad en diferido

El coordinador de Área de «Faciendo País» asegura que ha tenido que darse un relevo generacional para que desapareciera un autoodio hacia la lengua

Oficialidad del asturiano

Ahora que, con más de treinta años de retraso, el estatus jurídico de la lengua asturiana salta al ruedo del debate político estatal conviene aclarar ciertas cuestiones que están pasando desapercibidas, bien por desconocimiento o por convenientes olvidos.

1. Se trata de una demanda histórica

Aunque siempre que se habla del café para todos y de las demandas estatutarias de las distintas comunidades se obvia este hecho, la reivindicación lingüística estuvo presente en las calles asturianas en la llamada transición democrática gracias a Conceyu Bable. Junto a las pancartas de «Llibertá, amnistía y estatutu d’autonomía» podían verse otras con el lema «Bable nes escueles» demandando una dignificación de la lengua mediante su introducción en el sistema educativo.

2. La definición del asturiano como lengua fue eliminada del Estatuto de Autonomía

Un dato relativamente desconocido, también en Asturies, es que la primera redacción de nuestro Estatuto de Autonomía no pasó el filtro del Congreso de los Diputados en 1981. En un momento convulso, unos meses depués del 23-F, el artículo 4 fue el único recortado. Concretamente se eliminó la definición del bable como «lengua específica de Asturias» y se abrió así la vía a un estéril y acientífico debate sobre la categoría filológica del idioma.

3. Un Estatuto que no cumple con el artículo 3.2. de la Constitución

Como acabamos de ver, la Xunta Xeneral (Parlamento asturiano) aprobó un Estatuto de Autonomía en el que reconocía el asturiano como lengua. El artículo 3.2. de la Constitución establece que «Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos», por lo que estaríamos ante una anomalía jurídica con una ley orgánica autonómica que incumple palmariamente la ley fundamental del Estado, algo que en este caso nunca pareció molestar al Gobierno de España ni hizo saltar las alarmas del Tribunal Constitucional.

4. Una Ley de Uso aprobada por el PP que lleva casi 20 años incumpliéndose

Como concesión al asturianismo y con un Partido Popular gobernando en minoría, en 1998 se pudo aprobar una ley que desarrollara ese artículo 4 del Estatuto. Entre otras cuestiones, pretendía proteger y promocionar el uso de la lengua en los medios de comunicación, garantizar su presencia en la enseñanza de manera voluntaria y el derecho de la ciudadanía a dirigirse a la administración empleando la lengua tradicional de Asturies. En 2017, esta ley ha sido superada socialmente al demostrarse que, pese no haber sido desarrollada como debiera, es claramente insuficiente.

5. La reivindicación lingüística es un movimiento social continuado

Con sus altibajos, el movimiento de reivindicación lingüística nacido en 1974 ha mantenido de manera ininterrumpida en las calles y en todos los espacios públicos posibles, la demanda de oficialidad del asturiano. Sustentado principalmente por asociaciones cívicas en defensa de la lengua y nutrido por centenares de voluntarios que han mantenido viva la llama y a las que el tiempo parece que está empezando a dar la razón.

6. Hay un componente generacional muy importante

Y se preguntarán, si se reconoce legalmente y hay un movimiento social detrás demandándolo ¿por qué aún no es oficial? Si bien es cierto que el asturiano no ha tenido electoralmente mucho peso, ahora mismo se da una mayoría en la Xunta Xeneral favorable. Sin duda alguna, pese a que organizaciones como Izquierda Unida lo venimos apoyando, tuvo que darse un relevo generacional tanto en los partidos como en el electorado para que desapareciera un autoodio hacia la lengua que lastraba toda aquella medida que supusiera dignificarlo.

7. Existe consenso social suficiente para equipararnos en derechos al resto de comunidades

Pese a lo que se quiera hacer ver por parte de algunos medios y la excesiva repercusión que se está dando a ciertos grupúsculos de ultraderecha, es indudable que la sociedad asturiana está preparada para reconocer la equiparación de derechos. No sólo los grupos parlamentarios, también los principales Ayuntamientos de Asturies, la Universidad y los sindicatos mayoritarios se muestran favorables.

8. La oficialidad del asturiano es inevitable

Quizás sea tarde, esperemos que no, pero podemos estar contentos. Seguimos avanzando con paso firme en la salvaguarda de nuestro patrimonio lingüístico y cultural. Seguimos dando futuro a nuestra lengua. El asturiano será, por fin, oficial a corto o medio plazo.

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