Roberto Rubio falleció en un accidente en la Ronda do Carme tras ser arrollado por un vehículo cuando estaba parado en un semáforo. Está pendiente de juicio y piden para él
Este eslogan formaba parte de un anuncio «pop-art» obra de Fermín Garbayo que en 1972 recibió un premio europeo de cartelismo publicitario. Aún quedaba una década para que llegasen los alcoholímetros: había que echar mano de las musas