El uzbeko Djumaboi Namangani, lugarteniente de Bin Laden en el norte de Afganistán, murió en una emboscada con 24 de sus hombres La Alianza del Norte aumenta la presión sobre Kunduz, el último reducto de los talibanes en el norte de Afganistán, mientras, por otra parte, sigue dando pasos en la dirección deseada por la comunidad internacional, es decir, en la de promover un futuro gobierno representativo y no quedarse con el poder. En los ataques de ayer, los integristas sufrieron un nuevo golpe que debilita aún más su posición. El líder islamista y lugarteniente de Bin Laden, el uzbeko Djumaboi Namangani, perdió ayer la vida junto a 24 de sus seguidores en el cerco a la ciudad, según anunció el comandante de la Alianza del Norte Abdul Rashid Dostum.
JORGE ALBARRACÍN