El sentenciado se aprovechaba de la circunstancia de que la menor tenía miedo por las noches al encontrarse su madre ausente por razones laborales para acostarse con ella
El fallo recoge como hechos probados que el condenado, en fechas no determinadas de los años 2014 y 2015, aprovechaba que se quedaba a solas con la menor para satisfacer su deseo sexual
La sentencia recoge que «incluso encontrándose en un estado de inconsciencia por el sueño, ante la percepción del contacto e ignorando qué pasaba realmente, quitó de sí las manos del encausado»
El varón le ofreció una copa, y transcurrido el tiempo la acompañó fuera del local para agredirla sexualmente, además de amenazarla para que no cuente nada