Delara Darabi se autoinculpó de un asesinato cuando era menor de edad para proteger a su novio y, según la Presidencia de la Unión, fue lapidada ayer en la ciudad iraní de Rasht.
AI asegura que existe una tendencia creciente en el país galo a que las víctimas o testigos de estos malos tratos policiales acaben siendo denunciados por insultar o agredir a los agentes.
La secretaria de Estado, criticada por diversas oenegés, considera que contenciosos como los derechos humanos «no pueden interferir con la crisis económica global».