En el 2007, un anuncio en el que aparecía una mujer postrada en el suelo y a quien un hombre sujetaba por las muñecas mientras otros cuatro contemplaban la escena, fue denunciado en Italia y España por asociaciones de consumidores.
El mandatario estadounidense cree que las controvertidas técnicas de interrogatorios «eran y son necesarias para obtener información para proteger al pueblo estadounidense».