Las víctimas, de entre 15 y 20 años, cayeron en una trampa tendida por una banda de narcotráfico que retransmitió la tortura y el asesinato como advertencia a sus rivales: «Esto le pasa al que me roba droga»
Los cuatro adultos de su familia lograron trabajo al poco de llegar de Buenos Aires, con las ayudas de sus parientes de Prada y asesoramiento de la Xunta