El bailaor, que al no tener antecedentes no irá a la cárcel, deberá regresar al dinero a unos empresarios argentinos con quienes pretendía montar un negocio.
El juez enfrenta tres procesos que pueden liquidar su carrera con muchos y poderosos enemigos en los tribunales, un ejército de indiferentes y un escaso grupo de partidarios.
Según las autoridades locales, los caladeros están al borde del colapso, al entregar licencias a arrastreros de terceros países para la captura intensiva del calamar.