Salvar el mural del fundador del Circo de los Muchachos suponía 1.200 euros en un plan de 1.8 millones de euros que sufraga la Xunta A mediados de los años 50, en plena época de miseria, se celebraban en Ourense unos cursillos de cristiandad que fueron una revolución. Fruto de aquella cita fue un mural en un salón del Obispado, pintado por un joven que tiempo después se convertiría en el padre Silva, fundador del Circo de Los Muchachos. El fresco ya no existe desde esta semana. La restauración del palacio episcopal se la ha llevado por delante. La curia, sin decir nada, apuró un comunicado pidiendo perdón al padre Silva y expresándole el «dolor» por esta pérdida en aras de recuperar la ventana tapiada por el mural. Silva está molesto porque no le dejaron mover el fresco con sólo 1.200 euros, dice, en una restauración del pazo, que llega a 1,8 millones de euros del erario público.
J. M. GARCÍA