A Benigni le crece la nariz
El director italiano está a punto de terminar el rodaje de «Pinocho», una película que define como «una apoteosis de alegría» Una antigua fábrica en desuso es el gigantesco plató en el que Roberto Benigni recrea el mundo mágico de Pinocho en su próximo proyecto cinematográfico tras los tres Oscar conseguidos por su película «La vida es bella». Se trata del mismo recinto que el cineasta italiano convirtió en 1999 en un campo de concentración nazi para narrar una hermosa fábula vital que triunfó en Hollywood y conmovió a los espectadores de medio mundo. En esta ocasión, el director pretende hacer de su versión de Pinocho «una apoteosis de alegría», en tanto el libro está lleno de «fundamentalismo de la despreocupación».
IÑAKI ÁLVAREZ-MIRANDA