La galería de arte que dirige Daniel Alvariño ha logrado sobrevivir a las duras pautas del mercado Un abogado ferrolano decidió hace veinticinco años dejar su trabajo y lanzarse a la aventura. Su amor por el arte llevó a Daniel Alvariño a abrir una galería, la galería Arboreda, y logró hacerse un hueco en el selecto mundo de la pintura. Ahora, maneja cuadros de más de cuarenta artistas de todos los estilos, aunque no oculta su predilección por el figurativo. Pero, además, este coleccionista acercó la pintura a un nuevo público con el Club Ventana del Arte, que permite comprar una obra a plazos y, en doce años, sólo le ha fallado un cliente. La amistad, como base de su trabajo, es lo que más le enorgullece.
ANA E. MARTÍNEZ