El etarra critica la «campaña mediática» iniciada en su contra y contra su familia, así como la «política de excepción» que se «impone» a los presos de ETA.
Más de 60 personas, entre ellas «importantes» empresarios, están siendo investigadas en relación con una operación en la que se han defraudado más de 200 millones.
La víctima perdió casi por completo la visión de ambos ojos al no serle prescritas unas vitaminas que hubieran contrarrestado los efectos secundarios del medicamento que tomó por una enfermedad tuberculosa.
El ex dirigente gallego está acusado de ordenar en 1999 el asesinato del médico José Ramón Muñoz, que se encargaba de la alimentación de los presos de la banda.