La Audiencia Provincial había fijado originalmente en diez años la pena por un delito continuado de robo con fuerza en las cosas y otro de blanqueo de capitales
Reconocer la culpa y admitir el delito permitió a José Luis Sánchez Añón ver como la fiscal le rebajaba de once a seis años la pena que le solicitaba inicialmente por ser el cabecilla de una banda dedicaba al tráfico de drogas en la zona de Santiago