Cuando se creó la calle a finales del siglo XIX se barajaron otras dos posibilidades, entre ellas, derribar parte de las casas que cierran la plaza de la Constitución
Temperaturas de 31 grados llenaron los arenales de Vigo, Baiona y O Morrazo mientras las calles comerciales apenas atraían a público pese a sus descuentos del 70 %