Los parqués del Viejo Continente están hoy teñidos de rojo ya que los inversores muestran sus dudas sobre la aplicación de la ayuda crediticia diseñada por la UE.
Destacan las que descargaban totalmente en los propietarios de tarjetas los perjuicios acarreados por su uso fraudulento, en tanto en cuanto no fueran comunicadas a las entidades financieras.