La toma de control de la zona fronteriza israelí con Gaza deja al descubierto varias masacres. Los residentes recelan de la capacidad de Netanyahu para frenar a los islamistas
El líder de LFI, Jean-Luc Mélenchon, aseguró que «la violencia solo produce y se reproduce a sí misma», unas declaraciones que la socialista Laurence Rossingol consideró «una constante del discurso antisemita»
Esta ciudad de casi 30.000 habitantes se ha convertido en un pueblo fantasma en el que reinan la destrucción y el enfado con las fuerzas de seguridad, que tardaron en llegar, y con los políticos.
Iago Gallo y sus familiares acudieron a una boda en Tel Aviv cuando fueron sorprendidos por el ataque de Hamás. Les cancelaron el vuelo cuando trataban de salir del país. «Los fanatismos nos llevan a estas cosas», dice el lucense
Los muertos en Israel superan ya los 700, mientras las tropas recuperan el control de 29 pueblos y kibutz de la zona fronteriza con Gaza y confirman el secuestro por parte de Hamás de un centenar de civiles y soldados.
«Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. Esto no es una operación ni una escalada, sino una guerra». Con estas palabras ha confirmado el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el estado de guerra en su país tras el ataque masivo con más de 2.200 cohetes sumado a una incursión por tierra lanzado por el movimiento islamista Hamás contra el sur de Israel.