Las autoridades birmanas sólo admiten 10 víctimas mortales en la represión de las protestas; la disidencia eleva el número a unos 200, además de los 2.093 detenidos.
Gambari no está seguro de si las autoridades responderán a las peticiones de que liberen a todos los detenidos en la ola de represión desatada desde la semana pasada.
La condición impuesta por el general Than Shwe a la que fuera Premio Nobel de la Paz es que ésta abandone su apoyo a la política occidental de sanciones contra el país.
Altos funcionarios birmanos comunicaron al viceministro de Exteriores nipón, Mitoji Yabunaka, que la muerte del periodista japonés durante las protestas en Rangún fue «accidental», según informó hoy la agencia Kyodo.
Hay puestos de control en los principales cruces de la urbe y los monasterios continúan cercados por soldados para impedir que los monjes salgan de su reclusión forzada.