El Parqué tokiota se contrajo casi el 1,5 por ciento al acusar la apreciación del yen hasta un nivel inédito desde la II Guerra Mundial y la incertidumbre por la planta nuclear de Fukushima.
La Bolsa ha sufrido la mayor caída desde el pasado 21 de febrero, arrastrada por la banca y el miedo de los mercados a que se agrave la situación nuclear en Japón.
Una nueva explosión en la central nuclear presionaba a los mercados de valores, donde en este segundo día de operaciones después del seísmo el índice Nikkei, se desplomó un 10,55 %.
Esta oferta se enmarca en la estrategia definida por la petrolera española de desinvertir parcialmente en YPF para reequilibrar su portafolio de activos.
La mayor empresa de Japón, Toyota Motor, cuya capitalización prácticamente duplica a la segunda, mantiene suspendida hasta el miércoles la actividad en todas sus plantas del país.