«Xogaba con el no corredor da casa e mandábame balonazos ás pernas», dijo Teresa, de 84 años, que tampoco pudo controlar la emoción al ver a su nieto de nuevo con la camiseta celeste
El delantero, que llegó en su Panda celeste a A Madroa, confesó que siempre tuvo en mente poder volver al Celta y apuesta por una temporada ilusionante