Se llama Ernesto Federico por el Che Guevara y García Lorca, pero ni su nombre le pesa ni su apellido. De adolescente hizo un intento de rebelarse contra el destino marcado de ser actor y solo cuando lo fue entendió que su vida tenía sentido. Hoy, su hija Lola, de 8 años, y su mujer, Juana Acosta, llenan su tiempo feliz.
La escritora fisterrana y promotora del Recital Poético Solidario Internacional lleva de nuevo a Corcubión una original iniciativa que nació hace ahora un año
El todavía presidente electo de Argentina solo le pudo sacar a su homóloga brasileña la promesa de «observar con atención» el desarrollo de las elecciones legislativas