El hijo de Ana Obregón y Alessandro Lequio relata en «El chico de las musarañas» su experiencia desde que comenzó a tener problemas de salud. El joven solo pudo escribir 70 páginas de un libro de más de 300, que continuó su madre: «No pudiste terminarlo, mi vida. Y ahora estoy aquí temblando de emoción mientras empiezo a leerlo». En la publicación, el joven le cambia los nombres a sus padres y menciona al amor de su vida
La Voz