Volalla nace de la pasión de su creadora por lo artesanal. Supo convertir su afición a las mermeladas en un negocio al que puso ese nombre después de leer un poema de la poetisa gallega Francisca Herrero
Abrió como ultramarinos, también vendió lencería y las famosas batas GOA de Amancio Ortega, y desde mediados de los 60 es un referente de la moda femenina en la ciudad