En la segunda jornada del juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de Lugo, forenses y psicólogas afirmaron que la joven mostraba síntomas compatibles con haber sido víctima de una agresión sexual
El procesado negó haberla forzado a mantener relaciones en la discoteca que regentaba en el año 2017. «Entré en pánico cuando cerró la puerta de la cabina con llave, porque sabía que nadie me iba a escuchar aunque gritase», dijo ella en el juicio