No estaba ni el apuntador. El cartel de aforo completo se quedó ayer colgado entre bambalinas. Los finalistas de «Operación triunfo» aterrizaron en Compostela ajenos al calor de sus seguidores. En el aeropuerto de Lavacolla había más policías y micrófonos que fans porque, literalmente, no había ninguno. Tan sólo dos veinteañeras, pactadas, esperaban la llegada de Manu Tenorio, Chenoa y Verónica. Aunque se fueron sumando al carro algunos de los presentes que esperaban la llegada de sus familiares, el fracaso fue rotundo. En el hotel donde se alojaban se repitió la escena. La operación rozó más el desastre que el triunfo.
MÓNICA LÁZARO