La pérdida de hábitats amenaza al conejo y la perdiz autóctona
LA CAZA SE DOMESTICA La introducción de animales de granja y de otras comunidades lleva el amansamiento de especies cinegéticas Un día de caza cualquiera. El conejo y la perdiz deberían afinar su instinto para sobrevivir a las escopetas. Pero no lo hacen. ¿Qué ocurre? El conejo se queda quieto y la perdiz yace en un pajar como una gallina. Escenas como ésta son habituales en los cotos de Galicia. Las especies autóctonas de monte, en especial la perdiz, apenas sobreviven a la pérdida de sus hábitats naturales. Los sembrados ceden terreno a otras plantaciones o, simplemente, se abandonan, lo que obliga a recurrir a repoblaciones masivas con animales de granja o importados. El resultado: el amansamiento de las especies cinegéticas.