La capital religiosa de Inglaterra ha resuelto el problema del tráfico con aparcamientos periféricos con bus gratis Ayer fue martes y entraron en Santiago 75.240 vehículos, 20.000 más que el año anterior en la misma fecha. Hoy es miércoles, una espesa niebla espanta a los turistas de las costas y por como está el tráfico, la cosa tiene visos de récord: son las 11.30 de la mañana y hay colas en la salida de la autopista en A Rocha, hemos venido desde Padrón en caravana perpetua, el cruce de O Milladoiro nos ha llevado nueve minutos y esperamos desde hace cuatro para poder cruzar la intersección de Romero Donallo con la carretera de Noia y entrar en la ciudad. Ya en Rosalía de Castro, los avisadores de los aparcamientos San Clemente, Xoán XXIII y praza de Galicia parpadean del completo al semilleno. El atasco es formidable y parece que la única solución que se propone es más párkings de pago. ¿Pero qué sucede en otras ciudades europeas? Acerquémonos a Canterbury.