El patriarca dice que perdió el mando en 1987, cuando entró por vez primera en la cárcel El clan de los Charlines debe ser una invención de algunos jueces y fiscales de la Audiencia Nacional y de los medios de comunicación. Esa es la conclusión a la que podría llegar cualquiera que se crea al pie de la letra las declaraciones efectuadas ayer, en sesiones de mañana y tarde, por María Josefa Charlín Pomares, y por sus padres -Manuel Charlín y Josefa Pomares- en el juicio que se sigue contra 16 personas -la mayoría miembros de la familia- por blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico y fraude fiscal. El patriarca dice que perdió el mando en 1987, cuando ingresó por primera vez en la cárcel.
J. Á. FARIÑAS Enviado especial