La ochentera por excelencia confiesa que le merece la pena ponerse a dieta una temporada para luego permitirse algunos caprichos, por ejemplo, un atracón de patatas fritas, «lo que más me gusta del mundo»
Cuando Pilar oyó que necesitaban sangre del grupo 0- no lo dudó. De Melendi, se fue al hospital, pero la saturación se lo impidió. Al día siguiente volvió a intentarlo