La huella viva del franquismo
Decenas de símbolos, placas e inscripciones siguen dando testimonio en Vigo de cuarenta años de dictadura Sesenta años habrán transcurrido este verano desde que Francisco Franco visitara Vigo por primera vez tras su golpe de estado. Ante más de cien mil personas el Generalísimo se daba en la ciudad un baño de multitudes fortaleciendo aún más el espíritu del régimen. Ese espíritu, renovado con otras visitas -en el 55 para inaugurar el Almirante Vierna, en el 61 para conocer Citroën, en el 67 en el Consistorio de Portanet o en el 70 en Casa Mar-, se fue plasmando en la decoración urbana. Ahora se pide de nuevo la eliminación de esa simbología franquista, muy viva todavía en las calles de Vigo, pero blanco de la indiferencia de la ciudadanía.