Tras mantener una conversación con un emisario de la ONU, el líder guerrillero se muestra dispuesto a negociar con las autoridades congoleñas «un alto el fuego».
Cargados con fardos y bolsas con sus escasas pertenencias, mujeres y niños escapan de la violencia que mantiene fuera de sus hogares a cerca de 1.200.000 personas en Kivu Norte.