Controles, presencia policial y muchas familias asomadas a la calle desde las ventanas de sus casa. Bajar la basura o la compra de productor esenciales son los únicos motivos para romper un aislamiento que dejó vacía la primera ciudad de Galicia este sábado. De Castrelos cerrado al público a ciudadanos que salen a hacer sus compras en patinete o conversaciones de ventana a ventana, cualquier cosa vale para sobrellevar el confinamiento.
M. Moralejo