El año pasado, lo que más quitaba el sueño a los empleados era el cierre de empresas, la falta de salarios acordes a la experiencia y la posibilidad de perder el puesto
Pese a la coyuntura adversa, la ejecución presupuestaria ascendió a 18,7 millones, cuando el presupuesto modificado en mayo se había establecido en algo más de 20 millones