El destino final de la droga -que se encontraba oculta en un habitáculo practicado bajo la cama de uno de los camarotes- era su distribución en el sur de España.
Dos de las operaciones se iniciaron en Extremadura, aunque finalmente se extendieron por Galicia, Madrid, Cataluña, País Vasco, Islas Canarias y Castilla La Mancha.
Además, han caído los máximos responsables incas tanto de los denominados «capítulos» -células organizativas básicas-, como del «reino» -organización a nivel regional.