El inmueble, que afortunadamente ha conservado el apellido del ilustrado coruñés y nunca adoptó el nombre de sus actuales inquilinos, es tatuado cada cierto tiempo por un grafitero algo apresurado
La caída de una placa de pizarra de la fachada principal obliga a una revisión para comprobar que no hay más daños en un edificio emblemático que cumplió 25 años