Al parecer, el método de actuación del servicio interno de espionaje de la cadena Lidl es siempre el mismo y comienza con la llegada a primera hora del lunes a la filial de turno de un equipo de detectives.
Bruselas quiere poner coto a la entrada de las imitaciones asiáticas, una industria que mueve 24 millones de euros al año y abarca todo tipo de sectores desde el textil hasta el motor.