Héroe del deportivismo por el gol que salvó al equipo coruñés de bajar a Segunda B en 1988, vive desde hace años cerca del estadio vigués de Balaídos, donde jugó como celeste dos temporadas
Los vigueses, que suman cinco goles en nueve jornadas, no habían marcado tan poco desde el curso 92/93, cuando a estas alturas llevaban cuatro para llegar al final de liga con 25 tantos a favor