El dios Júpiter se tambalea
Los jardines de prolongación de Herrera se hunden, en los senderos crece una hierba feraz y la suciedad es bien visible Elena López, una joven pelirroja del barrio de San Xoán, hizo un pequeño mohín de desagrado al ver el estado en que se encuentran los jardines de prolongación de Herrera. Los cañones fueron retirados hacia Capitanía, tras la restauración de las cureñas, y lo que queda, con excepción del monumento de Churruca, todo se hunde. Hasta el dios Júpiter hace equilibrios para no caerse del pedestal acoplado a la bancada que en otros tiempos se encontraba en Los Cantones. El jardín que las guías aconsejan como la mejor vista sobre los Arsenales aparece descuidado, lleno de basura, la hierba sin cortar: un desastre. Si así se acoge al visitante cómo serán las zonas desaconsejables...
FRANCISCO VARELA