Un profesor universitario analiza el rendimiento de más de 40.000 opositores en lo que va de siglo y encuentra sesgos en los tribunales y otras dificultades externas para los aspirantes
Aunque no le guste definirse, se reivindica positiva: «Sobre todo soy una luchadora. No me rindo nunca», asegura Conchita, que confiesa que lo que le sigue haciendo feliz es tocar la batería y que no soporta llevar las uñas largas.